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Tendinitis que van y vienen: ¿qué más hay que mirar?

En fisioterapia, pocas cosas resultan más frustrantes que ver a un paciente con una tendinitis recurrente. Se realiza un tratamiento adecuado: descarga muscular, control del gesto repetitivo, ejercicios excéntricos, educación postural… y todo parece mejorar. Pero semanas o meses después, la lesión vuelve. En el mismo lugar o en otro similar. Y la historia se repite, como si algo más estuviera sosteniendo ese patrón de recaídas.

Cuando esto sucede, es habitual pensar en errores en la rehabilitación, factores biomecánicos no detectados o incumplimiento de las recomendaciones. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando todos esos aspectos están cubiertos y el síntoma persiste? Desde una mirada integradora, como la que propone la Fisioterapia Energética Integrativa, esta repetición puede estar indicando algo más profundo: un desequilibrio emocional o energético que el cuerpo manifiesta a través de la lesión.

El cuerpo como vía de expresión de lo no resuelto

La tendinitis, por definición, es una inflamación del tendón causada generalmente por sobrecarga o microtraumatismos repetidos. Sin embargo, el tendón también puede ser visto como una estructura simbólica: conecta el músculo (la fuerza) con el hueso (la estructura), es decir, permite llevar la acción a tierra. Cuando esta conexión se altera de forma persistente, puede reflejar una dificultad más allá del gesto físico: una tensión no resuelta entre lo que la persona desea hacer y lo que realmente puede o se permite hacer.

En este sentido, una tendinitis en el hombro puede tener relación con el exceso de responsabilidad asumida sin apoyo emocional. Una en la muñeca puede hablar de dificultad para soltar el control. Desde la medicina china, ciertas articulaciones están asociadas a órganos y emociones específicas: el codo, por ejemplo, se vincula con el intestino grueso y la capacidad de soltar lo que ya no sirve.

No se trata de reemplazar el diagnóstico fisioterapéutico, sino de complementarlo. La Fisioterapia Energética Integrativa no niega la biomecánica, sino que la integra dentro de un modelo más amplio que contempla lo emocional, lo energético y lo simbólico.

¿Por qué algunas tendinitis no responden a lo físico?

Una posible explicación es que, aunque se resuelva la carga física, persiste la carga emocional. El paciente sigue en la misma dinámica de exigencia, perfeccionismo o frustración que originalmente contribuyó al problema. En estos casos, el cuerpo “vuelve a inflamar” como forma de expresar lo que la persona no puede gestionar por otras vías.

También puede ocurrir que exista un patrón energético bloqueado. En términos energéticos, el tendón es una zona de paso, donde el Qi (energía vital, en medicina china) debe fluir con claridad para permitir la acción sin dolor. Cuando este flujo está obstruido —por estrés, emociones retenidas, fatiga crónica o traumas antiguos—, se genera un estancamiento que predispone a la lesión.

La clave está en mirar más allá del gesto repetitivo o de la sobrecarga localizada, y preguntarse: ¿qué está sosteniendo este patrón de recaídas? ¿Qué necesita expresar el cuerpo que aún no ha sido escuchado?

Señales de que hay un componente energético o emocional en juego

En consulta, algunas pistas pueden orientar hacia un componente no exclusivamente físico:

  • Reaparición del dolor sin haber sobrecargado la zona.
  • Tendinitis migratoria: aparece en un lado, luego en el otro, sin patrón claro.
  • Mejorías rápidas y recaídas igualmente rápidas.
  • Sensación subjetiva de “algo más” que no se puede explicar con lo físico.
  • Contexto emocional desafiante o historia de estrés sostenido.

También es común que el paciente diga frases como: “ya no sé qué más hacer”, “parece que mi cuerpo me boicotea”, “esto me pasa siempre cuando me exijo de más”. Estas expresiones reflejan una vivencia corporal compleja, que requiere ser abordada con una mirada sensible y amplia.

Integrar la energía en la fisioterapia: una nueva dimensión terapéutica

Desde la Fisioterapia Energética Integrativa, el abordaje de estos casos incluye tanto herramientas convencionales (movilización, ejercicio terapéutico, terapia manual) como recursos energéticos: trabajo con puntos específicos, desbloqueo de centros energéticos, regulación del sistema nervioso, entre otros.

Esto no convierte al fisioterapeuta en terapeuta emocional ni en experto en medicina china, pero sí lo habilita a reconocer cuándo hay un componente energético en juego y a intervenir de manera respetuosa y efectiva. La clave está en entender que el cuerpo no solo sufre, también comunica. Y que muchas veces el síntoma es una puerta, no un obstáculo.

Un ejemplo práctico: un paciente con tendinitis del supraespinoso que recae constantemente. Tras varias sesiones sin avances, se introduce un trabajo de respiración consciente, contacto energético en la región torácica y espacio para expresar cómo vive su carga laboral. A los pocos días, refiere un cambio en el dolor y una sensación de “ligereza” que no había experimentado antes. La lesión sigue siendo real, pero ahora tiene otra posibilidad de resolución.

¿Qué ganamos al mirar más allá del tendón?

Ampliar la mirada permite evitar frustraciones, cronificaciones innecesarias y tratamientos repetitivos que no llegan al núcleo del problema. También mejora la relación terapéutica, al validar la experiencia del paciente y ofrecerle un espacio de comprensión integral.

El fisioterapeuta que incorpora esta dimensión desarrolla una sensibilidad clínica más profunda, una capacidad de escucha más precisa y una herramienta poderosa: la intuición profesional basada en la experiencia y el contacto genuino con el paciente.

Muchos de estos enfoques se trabajan de forma más profunda en el programa de Fisioterapia Energética Integrativa, donde se aprende a mirar más allá del síntoma físico y entender al paciente en su totalidad:
https://fisioterapiaenergeticaintegrativa.com/formacion-en-fisioterapia-energetica-integrativa-para-profesionales

Julio 25, 2025

Julio 25, 2025

Albi